viernes, 28 de diciembre de 2012

Porque a veces la distancia sana heridas también


Hoy escribo no con motivo de un poema, cuento, o drama sobre mí, hoy quiero escribir sobre "ella".

Parece ser que lleva una temporada un poco ausente, y no es por más, está cansada del mundo, quiere revelarse con él, demasiada presión por todos lados cual prisión, incluso yo formo parte de sus barrotes.

Ahora es cuando ella, aún estando en la soledad por interés propio, hay que estar apoyándola, dándole su tiempo necesario, igual como la fruta necesita madurar, o el polluelo aprende a volar.

Yo por mi parte, quiero colaborar, estoy dispuesto a darle mi llave para que ella tenga su libertad, aunque irónicamente, el "apresor" sigue siendo su preso en el amor.

Su felicidad es la mía, y si he de verla desde el otro lado del muro de cristal por un tiempo, no me importa, porque la quiero, y eso es todo lo que importa.





lunes, 10 de diciembre de 2012

De vuelta con la panacea

Hace mucho que no escribo, y es que se va dejando y dejando hasta que cuando te das cuenta, tenías un blog ahí olvidado...

Con esta entrada quiero intentar a retomarlo y volver a aquellos días donde estuviese como estuviese, lo reflejaba con escritos, además de dedicarle unas palabras a la "razón de mi ser"...

Estos últimos días han sido un tanto movidos en lo tocante a mis emociones, este sábado cometí un error fatal, uno que he repetido ya varias veces...esto irremediablamente le afectó a ella en todas estas ocasiones, y es que cuando pienso en esos actos se me viene el mundo abajo al día siguiente...Lo arruiné todo...

Al día siguiente, quedé con ella y el alma me reconcomía por dentro, acusándome a mi mismo de ser un verdadero monstruo...Cuando ella llegó, si que se me cayó el alma a los pies...

Con una serie expresión y cabizbaja, la acompañe hasta un banco y allí hablamos...sus lagrimas corrieron y las mías eran retenidas...

Estuvimos hablando durante un rato, intentando solucion
ar todo aquello...

Llegamos a un acuerdo y nos dispusimos a pasar el día como nunca, como si no hubiera mañana...y yo por mi parte con una promesa:

"Escúchala, compréndela, comparte con ella, y si los celos te ciegan, háblalo con ella, es tu corazón, te escuchará, comprenderá y compartirá tus temores".

Con esto en mente, pasamos el resto del día genial, como si lo viejos tiempos hubieran vuelto...pero aún así me sentía con cierto vacío que cubrir, como si algo más tuviera que hacer para llenarlo...

Y a día de hoy, con tal preocupación encima la estuve esperando...y esperando...y esperando...hasta que finalmente apareció...

Lo que me sonaron unas simples palabras a través del teléfono para ella, para mí fueron cánticos de dulce néctar que hacían que todas las mareas de penumbra de mi mente desaparecieran.

Con ella a mi lado, aunque a veces pueda hacerme sentir ciertas sensaciones frías, el resto del tiempo todo lo cubre como si de un cálido sol fuera y hace que un simple pestañeo o relamido de sus labios hiciera olvidar todos esos momentos quejumbrosos...

Te quiero, cariño, por favor, quédate conmigo...siempre.